He visto y sigo comprobando a diario que los colegios apuestan por proyectos de recreos saludables, en algunos casos se mantienen sistemáticamente un día por semana, otros una vez al mes y los más rezagados con una vez al año consideran que la tarea está cumplida hasta el próximo ciclo lectivo.
Sinceramente si los colegios, alentados por programas educativos de la nación, sea el país que sea, buscan crear conciencia les aseguro que están yendo por el camino equivocado. Es imposible pensar, con dos dedos de frente, que podemos generar hábitos en niños y jóvenes porque les damos una vez por semana, en los mejores casos, una fruta en vez de carbohidratos.
Con qué herramientas reales estamos trabajando frente a personas que salen del colegio y tienen miles de estímulos que los llevan por el camino exacto de la comida chatarra o productos que lo último que hacen es alimentar.
Qué poder le asignamos a los alimentos saludables, a una fruta o a una verdura, si solamente la contextualizamos como un proyecto para cumplir con programas determinados por el Estado, pero en donde no hay un involucramiento real de directivos, maestros y coordinadores que muestren con acciones reales un discurso coherente y que habla de la educación por la salud.
Enseñar a alimentarse a las personas debería ser una materia anual que se dicte todos los años, enseñar a cocinar, el valor de los alimentos, de las combinaciones, educar el paladar, el olfato, aprender a contactarse con toda la gama de frutas, verduras, carnes, especies, cereales debería ser lo natural dentro de los sistemas educativos de todos los países para que los niños desde pequeños cultiven el arte de comer sano y variado.
Creo que es fácil quedarse en la propuesta de proyectos, que si bien aportan, en el mundo de hoy no suman sustantivamente si no hay una política seria y constante por detrás que avale este accionar y que potencie este tipo de materias saludables que son para la vida.
Tristemente, es tan fuerte la política de las grandes empresas de alimentos con sus discursos paradójicos y su fuerza publicitaria que es difícil combatirla, sin embargo la educación es la mayor herramienta contra la ignorancia y no comer bien, desconocer toda la gama de posibilidades alimentarias es recluirnos en el oscurantismo frente a todo lo que podríamos comer sano, orgánico y equilibrado para nuestros cuerpos.
Por ello a todos los maestros que piensan en implementar su hora saludable, traten de que el primer paso de estas acciones sea la constante de todo un año para que los niños y jóvenes puedan incorporar verdaderos cambios a su vida en lo que respecta a alimentación.
Yo la Más Gorda de Todas
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Muchas gracias por tus aportes, enseñanzas y estímulos, para que las personas nos aceptemos y amemos como somos. Debemos aprender que nuestra verdadera belleza esta en el corazón, y en las mentes verdaderamente conscientes, que buscan el bien común.
Particularmente este articulo, me encanta, verdaderamente esta es una muy buena idea que se debería convertir en programas educativos, debería ser una asignatura mas, es que, lo que esta en juego es la vida , la salud, de esos futuros jóvenes y adultos, que puedan tener la oportunidad de aprender lo que tal vez algunos de nosotros no aprendimos, o lo hicimos demasiado tarde o que nos causa demasiada dificultad el reeducar nuestra manera de alimentarnos y romper con nuestras culturas alimenticias.
Muchas gracias, que Dios te siga dando sabiduría para sigas motivando a las personas a encontrar su propia felicidad y belleza!!!
Hola al fin espacio… donde se escapa de las vanalidades de esta sociedad xs.. donde la perfeccion se centra en las medidas y donde la exclusion de individuos “DIFERENTES” no tenes el espacio para decir como pensamos y que sentimos… me encanta lo que haces… te felicito!!! me encanta
Besos Rocio…